Modelo OMS de información sorbe la dermatitis atópica

Cita de la página web http://apps.who.int/medicinedocs/es/d/Jh2920s/9.2.html

“Dermatitis atópica

La dermatitis atópica o eccema atópico es una enfermedad de causa desconocida que con frecuencia hace su aparición ya en los primeros meses de vida. En muchos casos, el funcionamiento de los linfocitos T es defectuoso y las concentraciones séricas de IgE están elevadas, lo cual parece indicar que el sistema inmunitario está afectado. Se ha descrito también un bloqueo de los receptores adrenérgicos β situados en la piel. Es frecuente que otros parientes cercanos padezcan también dermatitis atópica, rinitis alérgica o asma bronquial. La dermatitis atópica suele desaparecer de forma espontánea entre los 5 y 8 años de edad, aunque en ocasiones persiste hasta la edad adulta. Pueden presentarse reagudizaciones de la dermatitis en períodos de tensión física o psíquica.

En los lactantes, el cuadro clínico se caracteriza por la aparición de pápulas eccematosas exudativas, intensamente pruriginosas y localizadas en la cara, especialmente en las mejillas. Durante la infancia, estas lesiones se extienden con frecuencia a otras zonas cutáneas, como el cuero cabelludo, las muñecas, los pliegues del codo y la rodilla, o las nalgas. El rascado provoca la formación de excoriaciones y zonas infiltradas, que posteriormente aumentan de grosor o se liquenizan. Conforme el paciente crece, las lesiones se vuelven menos exudativas y más dispersas, afectando típicamente a los pliegues de flexión del cuello, los codos, las muñecas y las rodillas. La aparición de pústulas y costras es un signo de infección bacteriana secundaria. El edema y el eritema periorbitarios son signos frecuentes.

Prevención y tratamiento

Es especialmente importante explicar a los padres la naturaleza crónica y recidivante de la enfermedad, así como los factores que pueden afectar a su evolución. Al bañar al niño debe evitarse el uso de jabones, sobre todo los que contengan sustancias irritantes o perfumes. Debe evitarse asimismo todo contacto con detergentes, animales domésticos y prendas de lana. La aplicación de compresas húmedas sobre las lesiones exudativas y de emolientes sobre las placas liquenizadas permite aliviar el prurito. Si el tratamiento tópico con hidrocortisona al 1 % es ineficaz, debe recurrirse al uso de valerato de betametasona u otros corticosteroides de potencia equivalente o incluso más potentes (p. ej., prednisolona oral), siempre con precaución y por un tiempo limitado, para evitar la aparición de efectos secundarios. Los antihistamínicos tópicos no son eficaces y conviene evitarlos, dado el riesgo de sensibilización. Los antihistamínicos orales, en cambio, en especial la hidroxizina, pueden administrarse por la noche para aliviar el prurito y facilitar el sueño. Los antihistamínicos no sedantes pueden administrarse también durante el día y producen asimismo cierto alivio sintomático. Dado que las infecciones estafilocócicas secundarias, sintomáticas o no, son frecuentes y pueden provocar reagudizaciones clínicas, puede instaurarse en tales casos un tratamiento antibiótico con eritromicina oral durante 7 a 10 días (véase la página 69) o aplicación tópica de una pomada de mupirocina.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *